Bitcoin volvió a enfrentar una jornada de alta volatilidad luego de que el precio perdiera el nivel psicológico de los $65.000, impulsado por una combinación de factores macroeconómicos que impactaron el apetito por activos de riesgo a nivel global. Analistas del sector aseguran que la caída no responde a un evento aislado dentro del ecosistema cripto, sino a un entorno financiero más amplio que ya mostraba señales de fragilidad semanas atrás.
La abrupta corrección ocurrió el domingo por la noche, cuando una serie de titulares económicos y geopolíticos coincidieron con un mercado con liquidez debilitada, provocando liquidaciones masivas en cuestión de minutos y acelerando la presión bajista sobre las principales criptomonedas.

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Bitcoin pierde el nivel de $65.000 en medio de una caída acelerada
El precio de bitcoin inició un descenso repentino alrededor de las 7:20 p.m. ET, pasando de aproximadamente $67.600 a niveles cercanos a $64.700 en menos de dos horas, lo que representó una caída superior al 4% en un periodo extremadamente corto. Este movimiento desencadenó una reacción en cadena en el mercado, arrastrando a otros activos digitales de gran capitalización.
Ether registró una caída del 5% hasta los $1.861, mientras que XRP retrocedió un 6% hasta $1,33. Por su parte, Solana experimentó una de las correcciones más pronunciadas, con una pérdida cercana al 8% hasta los $77,6.
El descenso generalizado refleja la alta correlación entre bitcoin y el resto del mercado cripto en momentos de estrés macroeconómico, donde los inversores tienden a reducir exposición a activos considerados más riesgosos.
Liquidaciones masivas intensifican la presión bajista
Uno de los factores más determinantes en la magnitud del movimiento fue la liquidación de posiciones largas apalancadas. Datos del heatmap de Coinglass señalan que cerca de $360 millones en posiciones largas fueron eliminadas en menos de una hora, lo que amplificó la velocidad del descenso del precio.
Este fenómeno ocurre cuando el precio cae por debajo de ciertos niveles técnicos y fuerza cierres automáticos de operaciones apalancadas, generando ventas adicionales que aceleran la caída. En mercados con liquidez reducida, como el actual contexto de bitcoin, este tipo de eventos puede provocar movimientos bruscos incluso sin noticias específicas del sector cripto.
Analistas destacan que el mercado ya se encontraba vulnerable antes del evento, con una disminución significativa del volumen spot y varias semanas consecutivas de salidas en los ETF relacionados con bitcoin.
Choques macroeconómicos sacuden el apetito por activos de riesgo
Expertos del sector atribuyen la caída a una “confluencia de choques macroeconómicos” que impactaron simultáneamente la confianza de los inversores.
Entre los factores más relevantes se encuentra el aumento de la incertidumbre geopolítica tras la muerte de Nemesio “El Mencho” Oseguera, líder de uno de los cárteles más grandes de México, evento que desencadenó episodios de violencia masiva y llevó a aerolíneas internacionales a suspender vuelos hacia el país. Este contexto generó inquietud en los mercados globales y redujo el apetito por activos de riesgo como bitcoin.
Al mismo tiempo, el sector inmobiliario estadounidense envió señales negativas. Las ventas pendientes de viviendas cayeron un 0.8% en enero hasta un mínimo histórico de 70.9 puntos desde que se comenzaron a registrar datos en 2001, lo que refuerza la percepción de desaceleración económica.
A estos elementos se sumó el anuncio del presidente Donald Trump sobre el incremento de aranceles generales del 10% al 15% sobre todas las importaciones estadounidenses, decisión que añadió presión sobre los futuros de Wall Street y debilitó al dólar, aumentando la volatilidad global.
El impacto del yen japonés y la política monetaria global
Otro factor señalado por analistas es el fuerte repunte del yen japonés, impulsado por especulaciones de que el Banco de Japón podría adoptar una política monetaria más restrictiva. Este movimiento obligó a numerosos fondos a reducir posiciones apalancadas, provocando ventas en cascada en diversos mercados financieros, incluido el de bitcoin.
Cuando los fondos institucionales se ven obligados a desapalancarse debido a cambios en divisas o tasas de interés, los activos de mayor riesgo suelen ser los primeros en experimentar presión bajista. Según especialistas, esta dinámica explica por qué bitcoin reaccionó con tanta rapidez a eventos externos que no están directamente relacionados con el ecosistema cripto.
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Un mercado frágil: ETF con salidas y liquidez debilitada
Antes del desplome, el mercado ya mostraba signos de debilidad estructural. Analistas destacaron que bitcoin acumulaba cinco semanas consecutivas de salidas en ETF, mientras que los volúmenes spot habían caído alrededor de un 59% semana a semana.
Este contexto sugiere que la capacidad del mercado para absorber shocks externos era limitada. Sin suficiente liquidez, cualquier evento macroeconómico significativo puede generar movimientos exagerados en el precio.
Lejos de tratarse de un problema específico de bitcoin, expertos aseguran que el episodio refleja una narrativa más amplia de “risk-off”, donde los inversores reducen exposición a activos volátiles ante la incertidumbre económica global.
Niveles clave: soporte en $60K y resistencia en la zona de $65K–$66K
De acuerdo con analistas, los próximos días serán determinantes para definir la dirección del precio de bitcoin.
El nivel de los $60.000 se perfila como un soporte crucial que podría contener nuevas caídas si el sentimiento negativo continúa. En el escenario contrario, recuperar la zona entre $65.000 y $66.000 podría estabilizar el mercado en el corto plazo.
Un movimiento sostenido por encima de los $70.000 sería interpretado como una señal de recuperación más sólida, aunque expertos advierten que este escenario dependerá en gran medida del flujo macroeconómico y de la evolución de las condiciones financieras globales.
¿Hay señales alcistas bajo la superficie del mercado?
A pesar de la caída reciente, algunos indicadores sugieren que el panorama no es completamente bajista para bitcoin. Analistas señalan que grandes inversores, conocidos como ballenas, han acumulado alrededor de 200.000 BTC durante el último mes, lo que podría interpretarse como una apuesta estratégica a largo plazo.
Además, el ratio Sharpe de corto plazo de bitcoin alcanzó recientemente niveles negativos extremos, similares a los observados en mínimos de ciclos anteriores en 2015, 2019 y 2022, momentos que precedieron recuperaciones significativas del mercado.
Estos datos sugieren que, aunque el entorno macroeconómico sigue siendo desafiante, existen factores internos que podrían favorecer una eventual recuperación si las condiciones externas mejoran.
Catalizadores que podrían impulsar un rebote en el precio de bitcoin
Analistas identifican varios eventos que podrían ofrecer alivio al mercado en las próximas semanas:
- Posibles entradas renovadas en ETF de bitcoin, lo que aumentaría la liquidez institucional.
- Mayor claridad regulatoria, especialmente con el avance del CLARITY Act en el Senado.
- Datos económicos clave, como las solicitudes iniciales de desempleo en EE.UU., que podrían influir en el sentimiento del mercado.
Estos elementos podrían actuar como catalizadores para un rebote técnico, siempre que el entorno macroeconómico deje de deteriorarse.
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Perspectiva general: una corrección impulsada por el entorno global
La reciente caída por debajo de los $65.000 demuestra que bitcoin sigue siendo altamente sensible a las condiciones macroeconómicas globales, especialmente cuando el mercado presenta señales previas de debilidad.
Analistas coinciden en que la narrativa actual no gira en torno a un problema estructural del activo digital, sino a una combinación de factores externos que han reducido la liquidez y el apetito por riesgo en los mercados financieros.
Mientras el panorama macroeconómico continúe dominando el sentimiento, el comportamiento de bitcoin probablemente estará más ligado a eventos globales que a catalizadores internos del ecosistema cripto.
Sin embargo, la acumulación de ballenas y ciertos indicadores históricos sugieren que el mercado podría estar acercándose a niveles donde surjan oportunidades estratégicas, siempre que las tensiones macroeconómicas comiencen a disiparse.


















































