Algunos traders tratan a sus gráficos casi como un juego de video. Abren sus plataformas y de inmediato comienzan a añadir RSI, MACD, y ajustes a las bandas de Bollinger. A continuación, incorporan el estocástico y agregan un par de medias móviles, seguros de que una pantalla saturada de medidores les dará un mayor control de lo que suceda en el mercado.
Por otro lado, operadores que tienen dudas sobre las oportunidades del mercado de divisas — como se analiza en este artículo sobre si vale la pena invertir en Forex (https://justmarkets.com/es/trading-articles/forex/is-forex-worth-investing-in) — activan cuanto indicador tienen a su disposición, creyendo que de este modo tendrán más probabilidades de éxito.
Sin embargo, esta clase de complejidad no es garantía de actuar con precisión. Y en muchos casos, es sólo una ilusión efímera de control.
¿Qué es la ilusión de control?
La mente humana tiende a sobreestimar nuestra propia capacidad de influir en resultados aleatorios. Es decir, que en realidad están fuera de nuestro control.
En la ejecución del trading, esto se manifiesta cuando se emplea una excesiva cantidad de herramientas, bajo la creencia de que ofrecen mayor seguridad.
El operador piensa que un sistema complejo profesionaliza sus acciones. Considera que, a mayor dificultad, mayor eficacia.
Si te comportas de esa forma al ingresar a tu plataforma de trading, debes despertar.
Porque el mercado sigue siendo el campo de las probabilidades, en el que ningún indicador puede eliminar la incertidumbre.
Parálisis por análisis
Otro problema de usar excesivos indicadores es que son una fuente de indecisión. Activas todas estas herramientas, sólo para paralizarte y dudar de lo que debes hacer.
Las señales que miden diferentes factores pueden contradecirse con facilidad. Te encontrarás esperando confirmaciones indefinidamente, perdiendo buenos rendimientos debido a tu perplejidad.
Acabarás por llegar tarde a una oportunidad, o abandonarás una operación prometedora antes de tiempo. En ese instante, estarás bajo el poder del miedo, no de la probabilidad.
Es lo que se define como parálisis por análisis. Un estado indeseable en el que la observación extrema, lejos de dar seguridad provoca exactamente lo opuesto.
Informarte en exceso, nos siempre te ayuda a decidir mejor. De hecho, puede saturar tu capacidad de razonamiento.
Indicadores derivados del mismo precio
Es un hecho de que la mayoría de los indicadores técnicos evalúan el mismo dato. El precio.
El RSI, MACD, estocástico o las medias móviles, todas giran en torno este. Así que usar todos no implica que obtendrás información nueva. Por el contrario, recibirás más de lo mismo, pero en otro formato.
La confirmación múltiple de parámetros similares puede ser desgastante y en parte, una pérdida de tiempo.
La continua contradicción
Cuando la información se contradice, el operador entra en un conflicto interno. Si el RSI indica sobreventa, el MACD sigue a la baja, y el estocástico cruza al alza, pronto te preguntarás preocupado qué es lo que debes hacer.
Nuevamente, someterte a una sobrecarga de señales, saboteará tu claridad mental.
La ventaja profesional de preservar la simplicidad
Si todo esto te provoca dudas, siempre sirve mirar lo que hacen los operadores experimentados. Ellos trabajan con la estructura del mercado, y prestan más atención a los soportes y resistencias.
Siguen una tendencia cuando es clara y gestionan el riesgo tal como ellos mismos lo han establecido desde el inicio.
No buscan numerosos indicadores, porque la ventaja estadística no depende de estos. En realidad, tiene que ver con la coherencia del sistema.
Un sistema simple funciona sólo sí tiene reglas claras, es repetible y si gestiona el riesgo con solidez. También si está respaldado por los datos.
El ajuste perpetuo de parámetros
Otra tendencia en algunos operadores es la de sucumbirá a la sobreoptimización de indicadores cuando experimentan una pérdida. De inmediato cambian el período de RSI, ajustan las medias móviles, añaden nuevos filtros y, como es común en estos casos, ignoran las reglas anteriores.
Esta forma de perseguir el resultado que obtuvieron en el pasado, los sume en una ilusión de control engañosa.
Lo mejor es aceptar las pérdidas, y seguir buscando la consistencia del sistema.
Complejidad no es igual a profesionalismo
Un gráfico limpio y simple no es potestad de los principiantes, ni los saturados de los expertos. La verdad es todo lo opuesto.
Los operadores profesionales, los que viven del mercado se manejan con simpleza y persiguen un empuje estructural.
Gestionan el riesgo. Es decir, aceptan las pérdidas, pero a mismo tiempo se aseguran de que se mantengan dentro de parámetros del 2 al 4%.
En pocas palabras mantiene la simpleza por encima de todo. No se complican la vida con detalles que no hacen a una diferencia significativa.
Se concentran en la ejecución, no en el aspecto de un gráfico.
El verdadero control
Si quieres tener un verdadero control, lo que debes hacer es fijarte en el tamaño de una posición y en el riesgo que implica cada operación.
Atente a tu propio plan, no cambies de dirección bajo emociones recientes. Y asegúrate de desarrollar una buena disciplina emocional.
















































