El sistema monetario internacional se enfrenta a una de las peores crisis jamás vistas en la era del dinero de curso legal, por lo tanto, este podría ser un buen momento para invertir en Bitcoin, pero ¿por qué?.

Las monedas fiduciarias del mundo están en crisis, aplastadas por el enorme peso de la deuda pública y los billones impresos como fondo de recuperación.

La inflación de precios es un tema cada vez más importante y está colocando a los pequeños y medianos inversores de todo el mundo en una encrucijada: ¿continuar alimentando un sistema fraudulento listo para explotar o protegerse invirtiendo en innovación y descentralización?.

El oráculo de Satoshi 

Cada vez más leemos la declaración “invertir en Bitcoin para protegerse contra la inflación” en varios blogs o portales de noticias sobre criptomonedas y blockchain.

Si al principio podría haber sido un simple pensamiento de un libertario loco, ahora más que nunca se está convirtiendo en un tema para debatir y compartir.

La llegada del Coronavirus ha abierto las puertas y ha allanado el camino para una mayor intervención de los bancos centrales y las instituciones, acelerando drásticamente hacia un caos organizado sin precedentes.

La gestión de la pandemia y el río de dinero vertido en los Estados Unidos y otros países solo distorsionan los precios de muchos mercados, creando una recuperación falsa que, como siempre, ayuda a quienes están más cerca de los impresores. Mientras China, Estados Unidos y otros estados se culpan mutuamente en busca de un chivo expiatorio, la economía mundial se está preparando para aumentar su oferta de dinero mucho más allá del rescate hipotecario de alto riesgo.

Bitcoin y el halving

En un momento en que el aumento en la oferta monetaria está en los titulares de todas las noticias, adorado como la única acción requerida para salvarnos de esta situación, el protocolo de Bitcoin reduce a la mitad la emisión de BTC por tercera vez desde su nacimiento, completando el tan esperado halving.

Nacido en 2009 junto con la crisis económica, el protocolo de Satoshi Nakamoto parece ser más que nunca un oráculo, ejecutando sin problemas las instrucciones escritas en el código. El bloque 630.000 fue acreditado al creador de bitcoin, con el mensaje: “NYTimes 09/Apr/2020 con una inyección de $2.3T, el plan de la Fed supera con creces el rescate de 2008”.

El título, tomado del New York Times, es una referencia al primer bloque minado del protocolo y la reacción de la FED a la crisis económica que nos espera en los próximos años. Dejando a un lado los hechos divertidos, después de aproximadamente 12 años desde el nacimiento de Bitcoin, ahora existe la pregunta de si este protocolo es realmente maduro y está listo para el público en general.

Bitcoin y libertad individual

Con el halving reciente, el crecimiento de la oferta monetaria de Bitcoin cambia y lo hace significativamente. De hecho, con el tercer halving, la inflación monetaria pasa del 3.6% anual al 1.8%, lo que hace que la moneda virtual sea un activo cada vez más escaso.

Por lo tanto, Bitcoin cumple su promesacontinúa existiendo y demuestra ser el primer ejemplo verdadero de un activo digital escaso, no duplicable y finito en la historia de la humanidad. La criptomoneda número uno en el mundo está demostrando indirectamente cuáles son las características del dinero sólido y cómo podemos usarlo para crear una economía más sólida centrada en la acción humana.

Bitcoin es portátil, duradero, divisible, fungible: todas las características que la criptomoneda tiene en común con las monedas fiduciarias. La verdadera diferencia que distingue a la moneda digital sólida de la corrupta es que es una reserva de valor, que es fundamental para la prosperidad de las poblaciones. La reserva de valor en una moneda es la calidad que la hace valiosa con el tiempo, lo que permite ahorros, inversiones y libertad individual para decidir qué es lo mejor que se puede hacer con el dinero.

Esta libertad se traduce en menor preferencia temporal, frena los impulsos humanos y crea una perspectiva orientada hacia el futuro. Lo que estamos experimentando con las monedas fiduciarias no es más que un agotamiento organizado del poder adquisitivo, empujándonos a buscar una gratificación momentánea en lugar de la acumulación de capital que en 10 años valdrá la mitad del poder nominal.

Y si crees que Bitcoin es solo eso, bueno, estás equivocado. En los últimos años, ha surgido una demanda insurgente de países problemáticos como Venezuela, Irán, Nigeria, Ghana y Sudáfrica. Estos países están explotando algunas de las características de Bitcoin para sobrevivir a la censura por parte de gobiernos e instituciones financieras globales. La posibilidad de no tener que pedirle permiso a nadie para intercambiar dinero y poder hacerlo de manera rápida y fácil está creando comunidades cada vez más grandes y convencidas del poder revolucionario de este protocolo.

Muchas de las personas que se adhieren a esta revolución son los llamados no bancarizados, es decir, aquellos que no tienen la posibilidad de tener una cuenta bancaria y participar en la economía mundial. Por lo tanto, Bitcoin no es solo un activo especulativo, no es su precio y no es solo un experimento.

Es una herramienta liberadora, es un protocolo que ha iniciado un cambio de época: del individuo que trabaja para la economía a la economía que trabaja para el individuo, de la centralización a la descentralización, de la venta de nuestros datos a su posesión.

Bitcoin nos coloca en el centro del sistema, nos hace responsables de poseer nuestros activos, revelándonos indirectamente los errores cometidos y nunca expuestos. Es hora de que abramos los ojos, nos alejemos de nuestros prejuicios y comprendamos por qué este protocolo es la elección natural para un futuro más próspero.

En conclusión, como dice el filósofo Nassim Nicholas Taleb:

“Bitcoin nos da, a la multitud, una póliza de seguro contra un futuro orwelliano”.