- En la región hay marcadas similitudes que empujan a las personas a resguardarse en el sistema financiero disruptivo, apoyándose en aplicativos locales.
Latinoamérica no es una región aislada al momento de hablar de bitcoin (BTC) y criptomonedas. De norte a sur, el ecosistema disruptivo es cada vez más conocido y se ha vuelto una parte intrínseca de las economías de los países latinos.
Lejos de operar únicamente como instrumentos de especulación financiera, BTC y las stablecoins (activos digitales vinculados al dólar estadounidense), ya se consolidan como herramientas de tesorería y transferencia de valor entre usuarios y empresas latinoamericanas.
Los motivos varían. Pero, en general, se debe al complejo panorama macroeconómico de Latinoamérica, la inflación persistente, los controles de cambio y la escasez de dólares en efectivo.
Aunque pocos, son la razón por la que, hoy por hoy, naciones clave como Argentina, Bolivia y Venezuela han adoptado abiertamente a las criptomonedas. Y lo han hecho de la mano de aplicativos y plataformas locales que se han dedicado a facilitar la entrada masiva de usuarios y empresas al ecosistema de los criptoactivos.
“Nuestra misión siempre ha sido entregar soluciones de dinero cross-border modernas, facilitando que nuestros usuarios operen de forma ágil y eficaz”, dice Sebastián Reyes, director de analítica de Vita Wallet, una fintech chilena que facilita el intercambio cripto, así como la obtención de cuentas multimoneda en distintos países latinoamericanos como Bolivia, Argentina y Perú.
Reyes afirma que, en la actualidad, el usuario latinoamericano promedio “no solo busca comprar criptomonedas, sino que busca solucionar un problema real”. Esto es, por ejemplo, enviar dinero a un familiar en el extranjero —o viceversa—, sin tener que transitar por largas esperas e inconmensurables comisiones.
Para el directivo de Vita Wallet, en Latinoamérica destaca la necesidad de “mover fondos de manera ágil y protegerse de la devaluación”, para lo cual se cobijan con BTC (como refugio de valor a largo plazo) y stablecoins (para resguardarse de la devaluación).
Esto lo constata la firma de análisis de blockchains Chainalysis, que en su más reciente informe de adopción de criptomonedas destacó que Latinoamérica registró más de 730.000 millones de dólares en volumen de transacciones con activos digitales durante el último año, lo que representa cerca del 10% del total global.
Este flujo masivo responde a una necesidad de liquidez y resguardo de valor. Sobre todo en mercados con severos controles cambiarios como Argentina y Venezuela, donde el volumen transaccionado superó los 93.900 millones y 44.600 millones de dólares respectivamente, demostrando que la dependencia de los canales bancarios tradicionales está disminuyendo ante la falta de divisas físicas.
De esta realidad no escapa el sector comercial latinoamericano, que igualmente experimenta dificultades económicas y, por consecuencia, se ha abocado a adoptar las criptomonedas como una forma ágil y eficaz de mantenerse a flote. Esto ha quedado demostrado en Venezuela, donde empresas enteras se han sumado al ecosistema de activos digitales.
Reyes, de Vita Wallet, asegura que, a nivel comercial, las criptomonedas ofrecen a los usuarios soluciones clave ya que permiten pagar proveedores, enviar dinero, gestionar finanzas y, más allá, ser custodios de los fondos; algo que difícilmente se encuentra en el sector financiero tradicional.
De hecho, Sebastián Reyes destaca el factor de que en Latinoamérica haya plataformas que permitan unificar servicios para el sector corporativo y los usuarios minoristas, funcionando como un puente de liquidación transfronterizo en la región, como Vita Wallet.
Esa plataforma, fundada en 2019 por los hermanos venezolanos Joel y Moisés Zambrano, permite a las personas y empresas interactuar de forma segura con monedas locales, dólares y criptomonedas con transparencia y tarifas competitivas. Todo esto, bajo un marco estricto de gobernanza y mitigación de riesgos para garantizar la confianza tanto institucional como de los usuarios a pie.
Los procesos de validación de identidad de Vita Wallet, bajo estándares estrictos de cumplimiento regulatorio y conocimiento de cliente (KYC/KYB), buscan evitar el fraude y asegurar que los fondos se liquiden de forma ágil como transferencias nacionales en el destino final.
La integración de la tecnología de criptomonedas en la infraestructura financiera latinoamericana se posiciona no solo como una alternativa de resguardo para migrantes e independientes, sino como un engranaje clave que ya está operativo y que sirve —y servirá— para sostener la fluidez del comercio y las finanzas regionales en un entorno macroeconómico restrictivo.


































































