Bitcoin está mostrando varias de las señales que históricamente han aparecido cerca del final de grandes fases bajistas, pero los datos de VanEck apuntan a una recuperación que podría tardar más de lo que esperan los compradores. El activo acumula una caída cercana al 49% desde su máximo histórico, mientras ocho de 12 indicadores de capitulación se encuentran actualmente en niveles extremos.
El problema para quienes esperan un rebote inmediato es que el comportamiento histórico de Bitcoin después de configuraciones similares no ofrece una ventaja clara durante los primeros seis meses. Según el análisis Bitcoin ChainCheck de VanEck de mediados de agosto, cuando entre ocho y 12 señales de capitulación se activaron simultáneamente, Bitcoin registró un rendimiento promedio de apenas 12,8% a 90 días y 32% a 180 días, por debajo de sus medias históricas generales de 15,2% y 36,3%, respectivamente.
La señal más favorable aparece en un horizonte de un año. Esto convierte el escenario actual en uno donde los indicadores pueden estar apuntando hacia una etapa avanzada del ciclo bajista, pero no necesariamente hacia un mínimo inmediato.
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Bitcoin activa ocho señales de capitulación
El modelo de VanEck sigue 12 indicadores diseñados para detectar condiciones extremas asociadas con períodos de fuerte presión vendedora. Entre ellos se encuentran variables relacionadas con la caída de Bitcoin desde su máximo, la situación económica de los mineros y la proporción de inversores que mantienen pérdidas.
A mediados de agosto, ocho de las 12 señales estaban activadas, mientras que las 12 habían alcanzado sus respectivas zonas de capitulación en algún momento durante los tres meses anteriores.
Estos indicadores se activan generalmente cuando una métrica alcanza el percentil 15 o un nivel inferior respecto de su propio historial. Existe una excepción relevante: la señal relacionada con la caída del precio se activa cuando Bitcoin supera una pérdida del 35% desde su máximo, independientemente de su posición percentil.
Aquí aparece una particularidad importante del análisis. Con una caída actual del 49%, Bitcoin se encuentra alrededor del percentil 35 de su historial de retrocesos. Bajo una aplicación estrictamente basada en percentiles, VanEck señala que el recuento sería de 7 de 12 señales, y no ocho. Sin embargo, el umbral específico establecido para la caída desde el máximo permite considerar activada esa señal.
La diferencia es importante porque evita interpretar el dato de “ocho de 12” como una confirmación matemática de que el mercado ya tocó fondo.
Las señales de capitulación no garantizan un rebote inmediato
La lectura histórica es probablemente el elemento más relevante del informe.
Cuando entre ocho y 12 indicadores de VanEck han estado activos, Bitcoin ha generado un retorno promedio del 12,8% durante los siguientes 90 días. En un horizonte de 180 días, el rendimiento medio aumenta al 32%.
A primera vista, ambas cifras pueden parecer positivas. Sin embargo, adquieren otro significado cuando se comparan con el comportamiento histórico general de Bitcoin: 15,2% a 90 días y 36,3% a 180 días.
Es decir, los episodios de capitulación no han proporcionado históricamente una ventaja durante los primeros tres o seis meses. De hecho, el rendimiento posterior ha sido inferior al promedio habitual del activo.
La diferencia comienza a aparecer en el horizonte de un año. Esto significa que un inversor que utilice estas señales como referencia histórica estaría apostando principalmente por una recuperación a más largo plazo, no necesariamente por un rebote rápido durante el siguiente trimestre.

La capitulación puede señalar una fase avanzada de un mercado bajista sin indicar exactamente cuándo terminará.
Bitcoin acumula 10 meses de caída
El calendario del actual retroceso también comienza a parecerse al de anteriores mercados bajistas.
VanEck contabilizó cuatro ciclos bajistas completados desde 2011. Tomados en conjunto, los mercados bajistas de Bitcoin han registrado una duración media de aproximadamente 11 meses entre el máximo y el mínimo, aunque la media aumenta hasta 12,7 meses cuando se excluye el mercado bajista de 2011, considerado mucho más pequeño en comparación.

Bitcoin entró en agosto en el décimo mes de su caída desde el máximo de octubre de 2025.
El dato coloca al mercado actual cerca de la duración habitual observada en ciclos anteriores, aunque todavía no permite establecer que el mínimo ya haya ocurrido.
Según el análisis de VanEck, la siguiente fase de acumulación podría situarse entre septiembre y noviembre. La firma, sin embargo, no intenta determinar una fecha concreta dentro de ese período.
Ese matiz resulta fundamental. El análisis de ciclos puede ayudar a establecer una ventana temporal, pero no convierte esa ventana en una predicción precisa del precio mínimo.
La caída actual es profunda, pero todavía menor que otros mercados bajistas
Bitcoin cotizaba alrededor de 64.300 dólares durante las horas de la tarde del miércoles en Asia, aproximadamente un 49% por debajo de su máximo histórico.
El retroceso actual sigue siendo significativo, pero los mercados bajistas anteriores fueron considerablemente más profundos. Los cuatro principales mínimos históricos analizados por VanEck registraron caídas de aproximadamente 94%, 85%, 84% y 78% desde los máximos correspondientes.
El mínimo menos profundo de esa serie fue el ciclo de 2021-22, con un retroceso del 78%.
El actual drawdown del 49% está, por tanto, muy por debajo de esas magnitudes históricas. Esto no implica que Bitcoin deba caer otro 30% para completar el ciclo, pero sí muestra por qué las señales de capitulación no pueden interpretarse de manera aislada.
Además, VanEck destaca diferencias estructurales entre el mercado actual y aquellos episodios. Los mínimos anteriores se produjeron en un contexto sin el respaldo de los ETF spot de Bitcoin, con una base institucional de tenedores más pequeña y con grandes empresas del sector que colapsaron abruptamente, como Celsius y FTX.
El mercado actual, por tanto, no reproduce exactamente las condiciones de esos ciclos.
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La volatilidad de Bitcoin se desploma
Otro elemento que apunta a una fase avanzada del movimiento es el comportamiento de la volatilidad.
La volatilidad realizada de Bitcoin a 30 días cayó hasta 27,2% anualizada, frente a una media histórica cercana al 80%.
El precio, además, se ha mantenido relativamente contenido. Después de recuperarse desde un mínimo cercano a 58.500 dólares registrado el 30 de junio, Bitcoin ha oscilado aproximadamente entre 62.300 y 66.500 dólares.
La combinación de una caída profunda desde el máximo y una volatilidad muy inferior a su promedio histórico muestra un mercado que ha pasado de una fase de fuertes movimientos a otra de mayor compresión.
Para los inversores, esto introduce una lectura menos evidente: una reducción de la volatilidad no equivale por sí misma a una señal alcista. En el contexto de este análisis, forma parte del conjunto de indicadores que ayudan a determinar en qué etapa del ciclo podría encontrarse Bitcoin.
Los mineros enfrentan una presión especialmente fuerte
La industria minera representa uno de los puntos más débiles del panorama actual.
Los ingresos diarios de los mineros de Bitcoin han disminuido 46% interanual, mientras que la dificultad de minería se ha reducido 18,3% desde su máximo de noviembre de 2025.
La caída de la dificultad refleja el abandono de operaciones que dejaron de resultar rentables. Según VanEck, se trata del descenso más pronunciado de la dificultad desde la prohibición de la minería en China en 2021.
La situación es especialmente relevante porque la economía de los mineros funciona como una de las variables utilizadas por el modelo de capitulación.
Cuando los ingresos disminuyen y las condiciones operativas se deterioran, las empresas menos eficientes pueden verse obligadas a desconectar equipos. Esa presión forma parte de las señales extremas que VanEck utiliza para evaluar la fase del ciclo.
Sin embargo, nuevamente, la señal no determina por sí misma el momento exacto del mínimo de Bitcoin.
Los ETF spot vuelven a recibir capital
Mientras los mineros afrontan presión, el comportamiento de los fondos ofrece una señal diferente.
Los productos cotizados de Bitcoin spot en Estados Unidos registraron aproximadamente 663 millones de dólares de entradas netas durante los 30 días anteriores, revirtiendo cerca de 2.400 millones de dólares de salidas observadas durante el mes previo.
El dato resulta relevante porque los ETF spot representan una vía de acceso para inversores institucionales y tradicionales que no existía durante los anteriores mercados bajistas utilizados por VanEck como referencia.
Al mismo tiempo, la actividad de negociación continúa siendo débil. El volumen spot de Bitcoin a 30 días cayó 27% y se encuentra alrededor del percentil 10 de su historial.
Esto dibuja un mercado con señales contrapuestas: el dinero vuelve a los productos de inversión mientras el volumen general permanece deprimido.
¿Qué significa esto para Bitcoin en los próximos meses?
El conjunto de indicadores permite construir un escenario más equilibrado que la simple idea de que “Bitcoin ya tocó fondo”.
Por un lado, ocho de 12 señales de capitulación están activadas, las 12 han alcanzado sus zonas extremas durante los últimos tres meses, la caída desde el máximo ronda el 49%, la volatilidad se encuentra muy por debajo de su media histórica y el mercado está entrando en una duración comparable con la de anteriores ciclos bajistas.
Por otro lado, el historial demuestra que estas condiciones no han generado una ventaja estadística durante los primeros 90 o 180 días. Los retornos promedio posteriores fueron inferiores a los promedios históricos generales de Bitcoin.
La lectura cambia en el horizonte de un año. Es ahí donde las señales de capitulación han demostrado históricamente mayor utilidad.
Para un inversor, esto significa que utilizar estos indicadores como argumento para esperar una recuperación inmediata puede ser una interpretación demasiado agresiva. Su mayor utilidad parece estar en identificar que Bitcoin podría encontrarse en una fase avanzada del ciclo bajista, no en señalar el día exacto del mínimo.
También existen elementos que diferencian el escenario actual de los anteriores. La presencia de productos spot de Bitcoin en Estados Unidos y el regreso de flujos hacia estos vehículos introducen una fuente de demanda que no estuvo presente durante los mínimos de ciclos anteriores.
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Bitcoin podría estar cerca de una zona de acumulación, pero el tiempo sigue siendo incierto
Los datos de VanEck apuntan a una paradoja habitual en los mercados: cuanto más se acumulan señales de capitulación, más cerca puede estar el final de una tendencia bajista, pero eso no significa necesariamente que el precio vaya a subir inmediatamente.
Bitcoin se encuentra en el décimo mes de una caída que, según los ciclos históricos analizados, podría estar acercándose a su duración habitual. La ventana de septiembre a noviembre aparece como posible período de acumulación, aunque sin una fecha concreta para el suelo.
Mientras tanto, el mercado combina presión sobre los mineros, baja volatilidad, escaso volumen spot y una recuperación de los flujos hacia los ETF.
El mensaje central del análisis es, por tanto, menos espectacular pero más útil: Bitcoin está mostrando características de una etapa avanzada de capitulación, pero las señales históricas no justifican asumir que el mínimo ya está confirmado.
Para quienes siguen el ciclo de Bitcoin, el horizonte temporal parece ser la variable decisiva. Los datos de VanEck sugieren que estas señales han tenido mayor valor como referencia para los próximos 12 meses que como herramienta para anticipar el comportamiento inmediato durante los siguientes tres o seis meses.
En otras palabras, el mercado puede estar acercándose a una fase de acumulación, pero la historia no ofrece todavía suficientes argumentos para afirmar que el suelo de Bitcoin ya quedó atrás.





































































