La propuesta BIP-110, diseñada para restringir el almacenamiento de datos no financieros en Bitcoin durante un año, dio un paso inédito este sábado al provocar una bifurcación de la blockchain. Sin embargo, lejos de convertirse en una alternativa con respaldo significativo, la nueva cadena surgida de sus partidarios comenzó a quedarse rápidamente atrás frente a la red principal debido a la escasa participación de los mineros.
El episodio representa uno de los acontecimientos técnicos más relevantes para Bitcoin desde la activación de Taproot en 2021, aunque con un resultado muy diferente. Mientras la actualización Taproot consiguió un amplio consenso antes de entrar en vigor, BIP-110 inició su fase obligatoria con apenas un 2,53% de apoyo de la potencia minera, una cifra muy inferior al umbral requerido para activarse sin dividir la red.
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BIP-110 provoca una bifurcación de Bitcoin en el bloque 961.632
La separación ocurrió en el bloque 961.632, cuando los nodos que ejecutan BIP-110 comenzaron a rechazar cualquier bloque que no señalara explícitamente su apoyo a la propuesta.
El primer bloque tras ese punto fue minado por AntPool, uno de los principales pools de minería de Bitcoin. Aunque fue aceptado por la inmensa mayoría de la red, los nodos compatibles con BIP-110 lo rechazaron y optaron por seguir un bloque alternativo producido por Roughnecks, un minero que opera a través de Ocean.
Como resultado, nacieron dos ramas diferentes de la blockchain:
- La cadena principal de Bitcoin, respaldada por la inmensa mayoría del poder de cómputo.
- La cadena minoritaria de BIP-110, sostenida únicamente por un pequeño grupo de mineros y nodos.
Ambas cadenas comparten el bloque 961.631, pero a partir del bloque siguiente contienen conjuntos diferentes de transacciones, creando dos historiales independientes.
La cadena de BIP-110 pierde terreno rápidamente
Los primeros datos tras la bifurcación evidenciaron la diferencia de respaldo entre ambas redes.
Mientras la cadena principal alcanzó el bloque 961.640, la cadena impulsada por BIP-110 apenas había conseguido producir su segundo bloque, situándose en el bloque 961.633.
En otras palabras, la bifurcación ya acumulaba un retraso de siete bloques, una señal clara de que dispone de una fracción muy pequeña del poder de minería de Bitcoin.
Este comportamiento era ampliamente esperado debido al reducido número de mineros que habían mostrado apoyo a la propuesta durante las semanas previas.
¿Qué es BIP-110 y por qué ha generado tanta controversia?
BIP-110 es una propuesta de consenso temporal cuyo objetivo es limitar el almacenamiento de datos no financieros dentro de la blockchain de Bitcoin durante aproximadamente un año.
Entre las restricciones planteadas destacan:
- limitar determinados campos de datos a 256 bytes;
- mantener un límite de 83 bytes para las salidas OP_RETURN;
- restringir algunas funciones relacionadas con Taproot utilizadas para almacenar información arbitraria.
La propuesta busca reducir la presencia de contenidos como las inscripciones Ordinals y otros datos considerados ajenos a la función monetaria de Bitcoin.
Sus defensores consideran que este tipo de información:
- consume espacio limitado dentro de los bloques;
- incrementa la carga para los operadores de nodos;
- compite con las transacciones financieras tradicionales;
- desvía el desarrollo técnico de la red hacia usos distintos al dinero digital.
Sin embargo, sus críticos sostienen que Bitcoin debe permanecer neutral respecto al contenido de las transacciones, siempre que estas sean válidas y paguen las comisiones correspondientes.
Esta diferencia de criterios terminó transformándose en uno de los debates más importantes sobre la gobernanza técnica de Bitcoin en los últimos años.
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El apoyo de los mineros quedó muy lejos del mínimo necesario
Las actualizaciones del protocolo de Bitcoin suelen activarse únicamente cuando una amplia mayoría de los mineros indica que está preparada para aplicar las nuevas reglas.
En el caso de BIP-110, el mecanismo establecía un umbral del 55% de señalización, equivalente a 1.109 de los 2.016 bloques minados durante aproximadamente dos semanas.
No obstante, la realidad fue muy distinta.
Durante el último período de señalización previo a la bifurcación:
- solamente 51 bloques indicaron apoyo;
- esto representó apenas el 2,53% del total;
- la propuesta quedó extremadamente lejos del consenso requerido.
Además, ninguno de los primeros bloques producidos por la cadena principal después de la separación mostró apoyo a BIP-110.
Al rechazar el bloque 961.632 de la red principal, los nodos compatibles con la propuesta dejaron automáticamente de poder seguir cualquier bloque construido sobre esa rama, obligando a su propia cadena a depender exclusivamente de los mineros que continúen respaldándola.
La activación completa todavía depende de la supervivencia de la nueva cadena
La bifurcación no significa que las reglas de BIP-110 ya estén vigentes.
Para que eso ocurra, la cadena minoritaria deberá seguir creciendo hasta alcanzar el bloque 963.648.
Solo entonces las restricciones quedarían bloqueadas (“lock in”).
Posteriormente, las nuevas reglas comenzarían a aplicarse a partir del bloque 965.664, permaneciendo activas durante 52.416 bloques, aproximadamente un año.
Sin embargo, alcanzar esos hitos dependerá de un factor esencial:
que suficientes mineros continúen extendiendo la cadena de BIP-110.
Si el poder de cómputo sigue siendo reducido, la cadena podría tardar mucho más que la red principal en producir bloques, dificultando enormemente su continuidad.
Un debate que va mucho más allá de Ordinals
Aunque gran parte de la discusión gira en torno a las inscripciones Ordinals, el trasfondo del conflicto es mucho más amplio.
En realidad, BIP-110 representa dos visiones distintas sobre el futuro de Bitcoin.
Por un lado, sus promotores consideran que la blockchain debe priorizar exclusivamente las funciones monetarias y evitar que el espacio de los bloques sea utilizado para almacenar información ajena a los pagos.
Por otro, los opositores sostienen que la red no debe discriminar entre distintos tipos de transacciones siempre que respeten las reglas de consenso y paguen la comisión correspondiente.
La controversia se intensificó después de que los desarrolladores de Bitcoin Core modificaran la política predeterminada de OP_RETURN en la versión v30, publicada en octubre de 2025.
Ese cambio eliminó en la práctica el histórico límite de 83 bytes utilizado por defecto para la retransmisión de transacciones.
Los desarrolladores argumentaron que los mineros ya aceptaban este tipo de operaciones cuando ofrecían comisiones suficientemente altas y que impedir OP_RETURN no evitaba realmente el almacenamiento de datos, ya que existían otros métodos para hacerlo.
De hecho, durante este año un desarrollador logró insertar una imagen en la blockchain sin utilizar OP_RETURN, Taproot ni OP_IF, cuestionando uno de los principales argumentos técnicos de los impulsores de BIP-110.
De BIP-444 a BIP-110
La propuesta actual tiene sus raíces en BIP-444, presentada en octubre de 2025.
Aquel borrador buscaba restringir el almacenamiento arbitrario de datos mediante reglas de consenso en lugar de depender únicamente de políticas opcionales de retransmisión entre nodos.
Posteriormente, la iniciativa evolucionó hasta convertirse en BIP-110, incorporando el calendario de activación que finalmente dio origen a la bifurcación ocurrida este sábado.
Michael Saylor rechaza modificar el consenso por este motivo
Entre las voces más relevantes que se han pronunciado contra BIP-110 figura Michael Saylor, presidente ejecutivo de Strategy.
Durante julio publicó un ensayo compuesto por 110 puntos en el que defendió que las reglas de consenso de Bitcoin únicamente deberían modificarse para resolver amenazas demostradas contra la seguridad de la red y no para decidir cuál es el propósito correcto de las transacciones.
En una de las frases más citadas del documento afirmó:
“Bitcoin no necesita guardianes de la pureza. Necesita guardianes de la neutralidad.”
Su postura resume uno de los argumentos centrales del sector que rechaza la propuesta: preservar la neutralidad del protocolo frente al uso que los usuarios hagan del espacio disponible en los bloques.
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El mercado apenas reaccionó a la bifurcación
A pesar del carácter histórico del evento, el mercado mostró una respuesta prácticamente inexistente.
Al momento de producirse la separación, Bitcoin cotizaba alrededor de los 65.000 dólares, sin registrarse movimientos significativos asociados directamente a la aparición de la nueva cadena.
Este comportamiento refleja que los participantes del mercado continúan considerando a la cadena principal como la representación legítima de Bitcoin, mientras que la rama impulsada por BIP-110 permanece como una iniciativa minoritaria cuyo futuro dependerá tanto del respaldo continuo de los mineros como de una eventual adopción por parte de exchanges, billeteras y otros proveedores de infraestructura.
Es importante destacar que BIP-110 no crea un nuevo activo negociable por sí mismo. Su relevancia dependerá exclusivamente de si logra consolidar un ecosistema suficiente para mantener viva su blockchain y hacer que sus reglas adquieran importancia económica. Por ahora, la diferencia de apoyo respecto a la red principal deja claro que la mayoría del poder de minería continúa apostando por el consenso vigente de Bitcoin, mientras la cadena de BIP-110 enfrenta el desafío de demostrar que puede sobrevivir más allá de esta primera bifurcación.




































































